¿Cómo usar eficientemente un ingreso extraordinario?

Finanzas PersonalesA pesar de que normalmente nuestros ingresos son estables o, cuanto menos, se mueven dentro de determinado rango, en muchas oportunidades nos enfrentamos a un escenario distinto: un ingreso extraordinario, no contemplado ni presupuestado. Este ingreso, que puede venir de una gran variedad de fuentes, tiene el potencial de causar un gran impacto en nuestras finanzas en la medida que tomemos la decisión correcta de qué hacer con él.

Un ingreso extraordinario es aquel que no hemos contemplado ni considerado como parte de nuestro presupuesto. Es decir, no incluye las bonificaciones que podríamos recibir por un buen cumplimiento en el trabajo o algún beneficio social que sabemos que recibiremos (como gratificaciones, compensaciones por tiempo de servicios, etc.). Un ingreso extraordinario es, por ejemplo, un premio, una herencia o el pago de dividendos o reparticiones de utilidades de la empresa donde trabajamos o de la que somos accionistas. Y como tal, constituye una gran oportunidad para acelerar nuestro cumplimiento de los objetivos financieros que nos hayamos trazado.

Sin embargo, este dinero inesperado no es fácil de administrar. Por ello, frecuentemente tomamos decisiones equivocadas con su manejo: lo gastamos en cosas innecesarias o lo desperdiciamos tomando decisiones erradas simplemente porque lo consideramos “dinero fácil o gratuito”.

Requerimos demostrar gran madurez y compromiso con nuestro plan financiero para aprovechar ese ingreso extraordinario al máximo. Debemos actuar con cautela y responsabilidad maximizando así el impacto de dicho ingreso en nuestra situación financiera. Dependiendo de la realidad de cada quien, de sus objetivos y de sus necesidades puntuales al momento de recibir el ingreso es que debe de tomarse la mejor decisión. A continuación mencionamos algunos ejemplos de estrategias eficientes para el uso de este dinero:

  • Establecer y contribuir a nuestro Fondo de Emergencia, ese monto disponible que nos permitirá amortiguar momentos de urgencia. Puedes informarte sobre qué objetivos cumple y cómo definir dicho fondo aquí.
  • Aportar a un instrumento de ahorro de largo plazo. La premisa en este caso es que ese dinero, no esperado ni presupuestado, no debería de tener un uso actual. Por lo tanto, podríamos tranquilamente considerar como que este dinero nunca entró y destinarlo a una cuenta que genere altos niveles de rentabilidad en el largo plazo.
  • Cancelación o reducción de “deudas tóxicas” o aquellas con las mayores tasas de interés (las que resultan más caras para nosotros). Para ello, es indispensable conocer las deudas que venimos cargando y el costo que ellas tienen.
  • Diversificar nuestro portafolio de inversiones explorando e invirtiendo en distintos instrumentos financieros (como fondos mutuos, acciones, cuentas a plazo fijo, etc.). De esta forma, podremos consolidar nuestra situación financiera y diluiremos el riesgo de nuestro patrimonio.

La estrategia a seguir será distinta en cada caso y va a depender de los objetivos y planes de cada persona. Pero existe un ingrediente que aplica a todos por igual: el manejo responsable del dinero recibido de forma extraordinaria. Si no tenemos claridad y si no estamos comprometidos con nuestro futuro financiero, este dinero carecerá del valioso impacto que podría tener al ser bien administrado.

 

¿Recibiste algún ingreso extraordinario? ¿Qué hiciste con él? Cuéntanos tu experiencia.

 

Comparte este artículo...

Comentarios

  1. Me gustó mucho el post, sobre todo porque aborda un tema importante: nuestros objetivos. Hay que utilizar los ingresos extraordinarios para acercarnos más a ellos, no para alejarnos.

    Un abrazo,

    Joan

Opina

*